Un país partido que debemos unir si queremos tener futuro

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Mientras termina de definirse la elección presidencial, lo que tenemos al descubierto es una fractura que el Perú arrastra desde hace décadas, pero que hoy se manifiesta con mayor nitidez: un país dividido territorial, económica y socialmente. El norte costeño, más integrado a la economía moderna, con una agroexportación dinámica y acceso a mercados, ha optado por una opción que representa la esperanza y la estabilidad.

Lima se ha expresado con una altísima votación que recompensa el trabajo de su reciente alcalde, lo que demuestra que cuando se hacen bien las cosas el pueblo es generoso. Arequipa ha tenido una posición que podría calificarse como progresista, pero a la vez centrista. Mientras que el sur andino, históricamente postergado, ha apostado por una alternativa de corte populista, estatista y radical.

Este resultado no es casual. Es, en el fondo, un grito desesperado de millones de peruanos que sienten que el crecimiento económico no ha llegado a sus territorios. Es la expresión de una frustración acumulada frente a un Estado que ha sido incapaz de transformar riqueza en bienestar.

El Perú es un país extraordinariamente rico en recursos. Somos uno de los principales productores de cobre, plata y zinc en el mundo, y lideramos la producción de varios minerales en América Latina. La minería representa más del 13 % de nuestro Producto Bruto Interno y genera miles de millones de soles en transferencias hacia las regiones a través del canon y las regalías.

En el periodo entre 2013 y 2023, el canon minero generó ingresos por 37 mil 443 millones de soles para la región sur. Sin embargo, esa riqueza no se traduce en desarrollo. Durante más de veinte años hemos ensayado un modelo de descentralización que, en la práctica, no ha cumplido sus objetivos. Las regiones que reciben mayores recursos siguen mostrando altos niveles de pobreza, servicios públicos deficientes y brechas sociales profundas.

El problema no es la falta de dinero; es la falta de gestión. El modelo de distribución del canon presenta serias deficiencias. Áncash recibió 1 mil 583 millones en 2024. Sin embargo, la tasa de subejecución presupuestal en gobiernos locales bordea el 34 %. En Cusco, el Hospital Lorena lleva décadas sin que se pueda terminar. La subejecución presupuestal y la corrupción al menudeo son alarmantes en muchas regiones.

A más pobreza, más desesperación. Y a más desesperación, más espacio para salidas equivocadas. Por eso, lo que estamos viendo en el mapa electoral es también el resultado de un modelo que no ha logrado integrar al país. Necesitamos corregir el rumbo. Más ahora que escuchamos voces de la izquierda radical que señalan que, como primera medida, descabezarán el BCR de la excelente dirección que ha tenido Julio Velarde en los últimos 20 años.

Es tiempo de crear al más alto nivel una Gerencia del Desarrollo. Un ente técnico, altamente calificado, meritocrático, con estándares similares a los que han permitido al Banco Central de Reserva convertirse en una de las instituciones más sólidas del país.

La elección que hemos vivido es una advertencia. No podemos seguir administrando el país con dos velocidades: una que avanza y otra que se queda atrás. Si no corregimos esa fractura, el riesgo de profundizar la división será cada vez mayor. El Perú no puede seguir siendo un país partido. Tenemos que unirnos ya si queremos tener futuro.

Publicado en Expreso, 21 de abril de 2026

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Categorías: Columna de Opinión
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Un comentario para “Un país partido que debemos unir si queremos tener futuro

  1. Unidad lograra la fuerza para avznzar , gracias Raul l.
    A los Srs Candidatos por favor dicursos positivos de amor y paz lo logrsrian …
    Humildsd ?pensando en nuestro ??

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